Personas observando un territorio donde conviven ciudad, naturaleza, agricultura y energías renovables
Agenda 2030

¿A dónde vamos como humanidad?

La Agenda 2030 en la Encrucijada: Un Análisis Crítico de los Avances y Retrocesos Globales en 2026

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Hace algunos meses leí en la revista Forbes este titular “Forbes declara a Elon Musk como el primer trillonario del mundo” y esta situación ha vuelto a encender el debate global sobre qué estamos entendiendo por prosperidad. A primera vista, podría parecer la prueba máxima del éxito económico y tal vez, de vida; sin embargo, al mirarlo desde otra lente, la pregunta cambia:

Elon Musk durante un encuentro de la Royal Society
Elon Musk. Fotografía: Duncan.Hull, Wikimedia Commons.

¿Puede hablarse de prosperidad real cuando el crecimiento se concentra en pocas manos mientras 826 millones de personas siguen sin acceso a derechos básicos y los límites ecológicos se tensan cada periodo más?

Que exista un “primer trillonario” en el mismo periodo en el que se profundizan brechas sociales y se deterioran ecosistemas no es una simple coincidencia: es un indicio de que la creación de valor se sigue midiendo con una sola regla, el capital, mientras se dejan en segundo plano otras variables esenciales para el bienestar social y ambiental.

De ahí surge el punto crítico: si la prosperidad se reduce a la cifra en una cuenta, entonces todo lo demás (salud, educación, seguridad alimentaria, agua, vivienda, estabilidad climática) queda subordinado. En ese contraste, entre récords de riqueza y metas aún incumplidas, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aparecen no solo como una lista de objetivos, sino como un marco para evaluar si el progreso económico está creando bienestar compartido y sostenible, o si solo está ampliando brechas.

Hemos escuchado de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible o de los famosos Objetivos de Desarrollo Sostenible; sin embargo, pocas veces indagamos qué significan y de qué están compuestos. Para ubicarlo en términos simples, esta agenda es una hoja de ruta estratégica adoptada en 2015 por 193 países, que busca encaminar soluciones orientadas a la prosperidad global, al fortalecimiento institucional y a la conservación del ambiente. A su vez, la agenda está conformada por 17 objetivos que se dividen en tres ejes indispensables para el desarrollo de la humanidad: ambiente, economía y sociedad, con el fin de articularlos y, así, proponer soluciones de desarrollo más alineadas con la naturaleza y con las problemáticas sociales que vivimos los seres humanos en la actualidad. Si bien los objetivos de desarrollo sostenible sostienen el crecimiento económico como motor para el desarrollo, complejizan la ecuación al incluir variables para el cuidado ambiental y la participación de la sociedad en este crecimiento.

Esta estrategia consensuada por los países, se basa en la premisa de cómo “satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades”. Esta definición carga en sí dos preguntas clave:

  • ¿cómo el ser humano puede encontrar la prosperidad con los recursos limitados que nos ofrece la naturaleza?
  • ¿cómo hacer para que, en este camino, no perjudiquemos a los ciudadanos del futuro?

Cuestiones que aún parece seguimos buscando, pero a las cuales aún todavía no encontramos una respuesta que logre trazar una hoja de ruta clara para lograrlas.

A pesar de que esta agenda nació hace 11 periodos anuales, al situarnos en 2026, el cumplimiento de los objetivos avanza, pero no al paso que debería. Por eso, la ventana para cumplir la promesa de 2015 es estrecha y exige que los tomadores de decisiones reconozcan que la inacción no es solo un fracaso político, sino un factor de riesgo sistémico para la estabilidad macroeconómica y social de las próximas décadas. Y no solo me refiero a tomadores de decisiones políticos, sino a la ciudadanía en general, a las empresas y a todo lo que logra constituir lo que llamamos humanidad.

Balance Global hasta el 2026

El monitoreo de las 139 metas evaluables arroja un diagnóstico no tan esperanzador de su cumplimiento. La capacidad de respuesta a nivel mundial se está viendo comprometida por una ejecución dispar, que no logra escalar al ritmo de los desafíos contemporáneos:

En la gráfica de abajo encontrarán, a nivel mundial, cómo están avanzando los ODS:

Tabla de Cumplimiento Desagregado por ODS (2026)

Cada barra muestra qué porcentaje de las metas de un ODS está en camino, avanza de forma moderada o marginal, permanece estancado o está en retroceso. Selecciona un número para explorar el objetivo correspondiente; los demás quedan en gris para mantener el foco.

ODS 1: Fin de la pobreza

El avance resulta insuficiente: la mitad de las metas apenas presenta mejoras marginales y una parte permanece en retroceso. La pobreza continua siendo una barrera estructural para millones de personas.

En camino
Moderado
Marginal
Estancamiento
Retroceso

Estado del Avance

Porcentaje de Metas

Este estancamiento, a su vez, se ve agravado por distintas crisis que están ocurriendo a nivel mundial y que se interconectan entre sí.

  • La persistencia de conflictos violentos, especialmente la crisis en el Oriente Medio, ha generado un choque en los sistemas agroalimentarios y energéticos globales.
  • La disrupción de corredores estratégicos y del tráfico marítimo ha disparado la inflación, afectando desproporcionadamente a las economías importadoras.
  • la crisis de confianza en los datos. El auge de la Inteligencia Artificial (IA), si bien ofrece herramientas importantes, está erosionando la soberanía de la información mediante la escala masiva de desinformación.

Cómo ha avanzado a lo largo del tiempo

En distintos informes podemos evidenciar que el avance en los últimos 3 periodos no ha sido sostenido y carece de la velocidad necesaria para llegar a las metas estipuladas para 2030. Pero no se me malentienda: aunque parezca que los objetivos suben y bajan puntos porcentuales, esto en la vida real significa que miles de seres humanos gozan de mejores condiciones de vida o, por el contrario, se mantienen en situaciones de precariedad que necesitan ser atendidas de manera urgente.

Trayectoria global de las metas, 2024, 2026

Porcentaje de metas evaluables en cada estado. Pasa el cursor por cada segmento para comparar los periodos.

Tabla Comparativa de Indicadores Clave por ODS (Trienio 2024, 2026)

Personas detrás de las cifras

Cada indicador se presenta por separado. El dato 2025 de hambre usa el punto medio del rango publicado; educación 2024 no cuenta con dato comparable.

Pobreza
2024
712 millones de personas
2025
808 millones de personas
2026
826 millones de personas
Hambre
2024
733 millones de personas
2025
679 millones de personas
2026
673 millones de personas
Sin educación
2024
0 millones de estudiantes
2025
272 millones de estudiantes
2026
273 millones de estudiantes
Sin energía
2024
685 millones de personas
2025
645 millones de personas
2026
655 millones de personas

Indicadores expresados en porcentaje

Cada figura representa diez puntos porcentuales y permite leer la trayectoria propia de cada indicador.

Mujeres en parlamentos
2024Sin dato comparable
2025
27.4%
2026
27.4%
Acceso al agua
2024
74%
2025
74%
2026
74%
Empleo industrial
2024
51%
2025
51%
2026
55%
Protección marina
2024
8.12%
2025
8.12%
2026
10.01%

Recursos económicos en descenso

Las dos series se muestran por separado porque sus montos tienen escalas distintas. La longitud de cada barra permite comparar el cambio de un periodo a otro dentro del mismo indicador; las cifras están expresadas en miles de millones de dólares.

Subsidios a combustibles fósiles
2024USD 1.500 mil millones
2025USD 1.100 mil millones
2026USD 921 mil millones

El monto baja de USD 1.500 a USD 921 mil millones entre 2024 y 2026.

Asistencia oficial al desarrollo
2024USD 223,7 mil millones
2025USD 212,1 mil millones
2026USD 174,3 mil millones

El apoyo disminuye de USD 223,7 a USD 174,3 mil millones en el mismo periodo.

La reducción de ambas cifras no significa lo mismo: un menor subsidio fósil puede indicar una transición energética, mientras que una menor asistencia al desarrollo reduce recursos disponibles para cooperación y cumplimiento de metas.

Como es posible evidenciar, aún nos quedan enormes retos para responder de manera oportuna a los desafíos que dispone la Agenda 2030. Es una realidad que las metas no se van a conseguir en los 4 periodos restantes; sin embargo, es necesario seguir el camino que nos permita encontrar estrategias para que millones de personas que quedan en medio de las estadísticas puedan tener un espacio en el planeta y gozar de mejores condiciones de vida.

Dicho esto, espero que estos datos no solo cumplan un valor informativo, sino que nos motiven a ser más conscientes de la realidad que vivimos y, sobre todo, a reconocer el papel que jugamos como ciudadanía. La Agenda 2030 no se cumple únicamente desde los gobiernos o desde los grandes organismos internacionales: se construye desde el nosotros, desde lo cotidiano, desde la forma en que participamos, exigimos, votamos, consumimos, educamos y nos organizamos.

En últimas, cuando hablamos de desarrollo sostenible, no estamos hablando de una meta abstracta: estamos hablando de nuestra vida en común. Y si la prosperidad ha de tener algún sentido, debe ser una prosperidad compartida, en la que nadie quede por fuera. Por eso, a veces hay que recordar que el cambio no empieza “allá arriba”; empieza cuando nosotros dejamos de normalizar la desigualdad, la violencia y el deterioro ambiental, y decidimos actuar como comunidad.

Equipo CRECE